Caso 1: Invierno 2009-2010. Un día me llamó Mel para que fuera a la lonja corriendo porque había encontrado una araña y la había acorralado en un cenicero. Para matarla intentamos de todo. Intentamos ahogarla con el humo del tabaco, con agua, coca-cola... Nada. La rociamos con ambientador del coche. Nada. Me suena que intentamos quemarla. No funcionó. No recuerdo cómo, la creímos muerta. Pero la muy capulla
resucitó. Tras hora intentándolo de todas las maneras, lo conseguimos.
Caso2: Como vivo en el campo, hay arañas y telarañas en todas partes. En un lateral de la casa, había una super-telaraña con una araña
muerta, . Un buen día miré y la araña no estaba. Al de dos días, volvía a estar allí y de nuevo parecía muerta y rota.
Caso3: El otro día maté una araña en el baño, la tiré por el retrete y misteriosamente el bicho en cuestión trepó e intentó volver a la superficie. Menos mal que me di cuenta a tiempo y la volví a matar. Esta vez, bien muerta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario